Durante la Era de los Reinos Combatientes se desarrollaron varios sistemas de pensamiento y surgieron personalidades destacadas.

Durante Era de los Reinos Combatientes no fue todo caos, muerte y destrucción, pues fue en esta época cuando el pensamiento chino alcanzó sus más altas cimas. Curiosamente, este florecimiento coincidió con el nacimiento de la filosofía griega y con la configuración de los sistemas filosóficos del hinduismo y el surgimiento del budismo.

A lo largo de la Era de los Reinos Combatientes, y en parte debido a ésta, se desarrollaron los siguientes sistemas de pensamiento y surgieron las siguientes personalidades.

 

Kong Qiu y el confucianismo

Kong Qiu, al que los jesuitas dieron el nombre de Confucio, es, sin duda, el pensador más importante e influyente de China y su órbita. Natural del Reino de Lu, pertenecía a la Escuela de los Letrados, la cual estaba compuesta mayoritariamente por exfuncionarios que habían perdido su empleo a causa de la guerra y la crisis del sistema político de los Zhou. Estos antiguos funcionarios, que eran conocedores de los ritos y de los textos clásicos, se vieron obligados a reinventarse, cosa que hicieron convirtiéndose en maestros privados.

Confucio deseaba, más que nada en el mundo, alcanzar un puesto político relevante mediante el cual pudiese reformar a la sociedad China. Viendo sus deseos frustrados, se retiró y dedicó el resto de su vida al estudio y la enseñanza. Confucio nunca se consideró un pensador original, sino un recopilador y un renovador de las antiguas tradiciones. Pretendía reformar y armonizar la sociedad a través de la piedad filial, concepto según el cual cada quien ha de aceptar y desempeñar intachablemente su rol social además de respetar la jerarquía, en cuya cúspide, solo por debajo del Cielo, se encontraría el emperador.

El rol del emperador es fundamental, pues él tiene el deber de educar a su pueblo a través del ejemplo. Todos, y el emperador el primero, deben ejercitarse en el uso de la virtud, siendo las virtudes capitales del confucianismo la justicia, la benevolencia y la rectitud. Pese al rechazo inicial que causaron, estos tópicos  terminarían convirtiéndose en la forma de pensamiento dominante de China durante el resto de su historia, gracias, en parte, a los dignísimos sucesores que tuvo Confucio, entre los cuales hay que destacar a Mencio.

 

Lao Tzé, Zhuangzí y el taoísmo filosófico

No es de extrañar que en tiempos de muerte, decadencia y miseria surjan doctrinas, bien religiosas, o bien filosóficas, que traten el tema de la inmortalidad, la salvación y la transcendencia. Podemos traducir la palabra tao como senda o camino que ha de transitarse o trazarse. El taoísmo tiene dos vertientes, una religiosa, centrada en la búsqueda de la inmortalidad, o de la elongación de la vida en su defecto, y otra filosófica, configurada en el siglo IV a.C. por Lao Tzé y Zhuangzí. Si bien la propuesta del taoísmo religioso tenía un carácter eminentemente antinatural, la inaugurada por Lao Tzé ofrecerá todo lo contrario.

Para empezar, el maestro Lao resignificará el termino Tao, que a partir de este momento tendrá que escribirse con mayúsculas, pues ahora vendrá definir la realidad última, transcendente e indefinible. En la primera página del Tao te ching, Lao Tzé dice: “Aquello que puede ser definido con palabras no es el verdadero Tao”. A su vez, este gran Tao, tendrá su pequeño tao, pues si uno quiere realizarse en el Tao y ser uno con él, tendrá que transitar por su senda, y esta senda se transita practicando el wu wei, el “no hacer”. El “no hacer” consiste en no intervenir en el curso natural de las cosas. Liberando a la mente del ego y la volición podremos fluir de manera espontánea y ser uno con el Tao. Y en esto consistían las doctrinas de Lao Tzé, quien según las leyendas nació ya siendo anciano.

En cuanto a Zhuangzi, este era un funcionario que terminó abandonándolo todo para convertirse en ermitaño. Este pensador puso a la dialéctica y la retórica de la Escuela de los Nombres, una especie de versión china de la sofística, al servicio de la doctrina del Tao.